Para Picard el límite tenía que ser el cielo, no el fanservice

Aviso previo: Comentaremos con spoilers varios, avisados están vds.

Si tenemos que hacer un balance general y crítico de la primera temporada de la serie, nos parece que Star Trek Picard ha brillado cuando el hilo conductor han sido los personajes; es decir, su construcción, su desarrollo, y cómo esto les lleva a las decisiones que toman de forma natural. Y en contra, como ya anticipábamos, en cuanto la atención en los personajes ha perdido peso en favor de «la trama», la serie ha devenido en un producto mucho más convencional y menos interesante, que degenera en una retahila de giros de guión, conflictos externos y escenas de acción que se abaten sobre los personajes a un ritmo muy rápido, especialmente durante los dos últimos capítulos (estructurados como un capítulo doble).

Y no estamos diciendo que centrar una serie en la trama (lo que se conoce como plot-driven) sea malo. Pero hay que hacerlo bien, no hacer aparecer de improviso peligros y conflictos que amenazan a toda la vida orgánica en la galaxia, y que a la vez sean resueltos también de golpe por los protagonistas. Hay que construir, desarrollar, y si el conflicto y el peligro son enormes, deben adquirir esa dimensión de manera natural, no caernos súbitamente encima con unas pocas frases. El mejor ejemplo, como suele suceder, lo encontramos en Star Trek Deep Space Nine, donde la Guerra del Dominio se prepara durante tres temporadas antes de estallar por completo y engullir el Cuadrante Alfa, y tardará más de dos temporadas en resolverse.

Ponga rumbo a la 2a temporada…

El capítulo final en sí, «Et in Arcadia Ego» (2ª parte), se nos ha hecho extraordinariamente previsible y poco original. Pasa todo lo que más o menos uno espera que pase: los personajes que en el episodio anterior se habían «ido con los malos» ahora se lo replantean (ninguna sorpresa), y los personajes que daban para el uso más interesante de su trasfondo siguen muy poco aprovechados (Siete de Nueve y su cubo Borg, y Elnor, el elfo romulano). Lo más sorprendente, sin duda, nos llegó en los últimos 10 minutos del episodio.

La surreal presencia de Data. El plot twist final fue la aparición de última hora de una trama centrada alrededor del siempre querido androide Data. Bueno, de una «simulación cuántica extremadamente compleja» donde habitaba una recreación de su consciencia. Por decirlo suavemente, en términos de construcción de la historia que se nos ha contado a lo largo de la temporada, eso ahí no pinta nada. Si querían introducirlo habría sido muy oportuno ir soltando a lo largo de los episodios algunos elementos, aunque fueran pequeños, que dieran pistas sobre esta subtrama final, y que le dieran un sentido y una vinculación con la historia global. Porque lo que ocurre es que llegamos a un punto álgido del episodio, la muerte de Picard, y cómo le lloran los compañeros de aventuras (aunque ya sabemos que será de mentira, que por eso está ahí el gólem)… y de repente brota como una seta una historia en torno a Data que no tiene nada que ver con lo que hemos estado viendo, lo cual de hecho tiene un curioso mérito: con una temporada centrada en la descendencia de Data (más o menos), al final se le hace aparecer sin relación alguna con los elementos centrales que sí podían tener que ver con él.

¿Qué pinta Data ahí? En 2002 se estrenó Star Trek Nemesis, un desangelado final para las andanzas cinematográficas de los personajes de Star Trek The Next Generation, en la que el comandante Data murió en un acto de autosacrificio bastante deslucido por la mediocridad general de la película. Suponemos que hubo quien no logró superar la muerte de Data, porque los guionistas de Star Trek Picard consideraron necesario buscar una manera de poder volver a matarlo, pero haciéndolo esta vez de forma muy emotiva, quizás para generar una catarsis que había quedado pendiente años atrás. Esa trama no tiene ningún otro sentido, no se relaciona con el resto de temas, tramas, y situaciones que hemos visto a lo largo de la temporada, y es simplemente fanservice.

¿Es malo el fanservice? Nos referimos a fanservice como aquellos elementos de una creación artística que son superfluos a la historia principal, pero que están presentes para satisfacer a los destinatarios más conocedores y entusiastas de esa manifestación cultural (afortunadamente no estamos tratando manga y anime, si no, con la palabra fanservice nos estaríamos refiriendo a otra cosa). Y como apreciadores que somos del universo Star Trek, por supuesto que tuvo su encanto ver a Data una vez más aspirando a ser humano, y fue divertido ver a Will Riker llegar al mando de «la caballería» justo a tiempo para plantar cara con toda su chulería a la flota romulana. Pero apreciando la obra en su conjunto, esa clase de elementos la empobrecen, por motivos que pueden ir desde romper la estructura de la narración a introducir aquí y allí situaciones incoherentes que, gota a gota, perjudican el conjunto.

¿No quieres fanservice? Dos tazas

La coherencia interna sufre. Vinculado parcialmente al mencionado fanservice, estos episodios finales muestran un descuido considerable de la coherencia interna por parte de los guionistas (es decir, abundan cosas que no tienen sentido). Y cuanto más se descuida la coherencia interna, más se desgasta la suspensión de la incredulidad, hasta llegar al punto en que se rompe. ¿Ejemplos? Tienen a Data (bueno, una copia de su consciencia, o algo) guardado en un pendrive glorificado en medio de una colonia de androides tipo Soong… ¿Por qué no ponen su consciencia en un cuerpo sintético, que parece que tienen un montón y no les cuesta nada construir? ¿Y qué lección entraña que Picard haga un speech sobre la importancia de la mortalidad en la condición humana… y acto seguido se pueda salvar de la muerte de forma totalmente tramposa, transfiriendo su mente al cuerpo del gólem? ¿Qué pinta realmente Riker dirigiendo una flota entera, cuando llevaba años retirado? La Flota Estelar lo reincorpora a la que lo pide, y acto seguido le pone al mando de una flotilla, cuando lo lógico sería poner a un almirante (como la almirante Clancy) al mando de un contingente de naves tan grande. Y corramos un tupido velo sobre la ocarina mágica que funciona con la imaginación y es capaz de hacer todo lo que pida el guión… el destornillador sónico del Doctor Who parece ciencia ficción dura a su lado.

Muerte y resurrección de rebajas. Como nos temíamos, la condición terminal de Picard ha quedado en nada, o incluso menos que nada. El almirante sucumbe finalmente tras salvar el día (más con sus clásicos Patrick Stewart Speech que con su genio táctico, porque su intento de hacer frente a la flota romulana con La Sirena es bastante pobre), para despertar en un cuerpo sintético que le han preparado, y que casualmente han ajustado para tener las mismas propiedades que su cuerpo biológico. Con esto, toda la carga dramática previa queda en papel mojado, y nos quedamos con la sensación de que nos han tomado el pelo. Además, la resurrección de Picard vía gólem pone encima de la mesa elementos que darían para explorar, y mucho, en posteriores temporadas: A título individual, ¿cómo afecta a Picard el hecho de ser un sintético ahora? Y en términos colectivos, acaba de aparecer una tecnología que de facto puede hacer a la gente semi-inmortal de forma bastante inocua, un poco en la línea de Altered Carbon. ¿Qué impacto tendrá esto en la Federación y en el resto de la galaxia conocida, en sus sociedades…? Dudamos mucho que lo veamos tratar. Y eso nos lleva a otro elemento…

Conceptos desaprovechados. Lo que nos ha resultado más frustrante en Star Trek Picard ha sido que han puesto encima de la mesa un buen puñado de ideas y situaciones muy, muy interesantes, y que daban para mucho si se desarrollaban bien. Pero no ha sido el caso.

  1. El uso de sintéticos por parte de la Federación. ¿Son como los replicantes de Blade Runner? ¿Como los sintéticos de Alien? ¿Como los Épsilon de Un Mundo Feliz? Nadie lo sabe. No los habíamos visto hasta ahora, nos fueron presentados como un hecho consumado de que la Federación lleva años usando sintéticos, y lo más probable es que dejen de aparecer con la misma brusquedad con la que fueron presentados.
  2. La explosión del «sol romulano», un supuesto estallido apocalíptico que debería haber dejado patas arriba los Cuadrantes Alfa y Beta. Parece no haber tenido especiales consecuencias, a pesar de que provocó un éxodo masivo de una de las grandes potencias de la galaxia conocida, que se transformó en el Estado Libre Romulano, y generó la aparición de zonas de la galaxia sin ley (defendidas por «justicieros espaciales» como los Montaraces de Fenris). Nada de esto se desarrolla más allá de la premisa inicial, y el Estado Libre Romulano parece comportarse (y disponer de los mismos recursos) como el Imperio Romulano de toda la vida. No parecen tener problemas en movilizar más de doscientas naves en un tiempo récord a pesar de todas las penurias que parecían estar padeciendo (al menos en la colonia romulana que visitó Picard en uno de los episodios).
  3. El Centro de Reclamación de drones Borg y los ex-Borgs, que parecía que iban a dar a pie a… algo… y al final resulta que Soji estaba trabajando allí como podría haber estado trabajando en un despacho de abogados.
  4. La Confederación Pangaláctica de Inteligencias Artificiales Trascendidas, que se nos presenta (rápido y mal en lo que es en esencia una recopilación de vídeos de Youtube y Shutterstock) como una supuesta amenaza de carácter universal, acaba reducida a en un intento bastante fallido de mostrar un horror lovecraftiano al que, mientras no le llames a su número de teléfono, te puedes desentender de él.
  5. La conspiración romulana para manipular a la Flota Estelar para que prohiba a los sintéticos. El detalle de que la jefe de seguridad de la Flota Estelar era una agente doble romulana no parece que vaya a tener repercusión alguna. Por cierto, la Flota Estelar, aún dando por sentado que los astilleros de Utopia Planitia, si bien eran los principales, no eran en absoluto los únicos de los que disponía, parece estar muy bien provista de naves de guerra (lo que daría para el tema de la militarización de la Flota Estelar como respuesta a posibles amenazas, pero eso tampoco se desarrolla).

Y vamos a ver nuestras predicciones. En los comentarios previos sobre la serie expresamos algunas predicciones, apuestas, y sospechas sobre los derroteros que tomaría la historia, y es hora de ver si, tras hacernos tantos los listos, acertamos o erramos, y en qué magnitud:

  • Picard se salvará de su enfermedad terminal. El 23 de febrero aplaudíamos la valentía de que los días del almirante estuvieran contados, pero a la vez ya expresamos nuestras dudas de que no apareciera alguna cura milagrosa. Y de nuevo tras ver «Et in Arcadia Ego» (1ª parte) dábamos por seguro que ese «gólem» serviría como salvación de Picard . Predicción acertada, dos veces.
  • Habrá trama de viaje en el tiempo. La romulana y exBorg Ramdha reconociendo a Soji, identificándola con una figura de la mitología romulana, y diciendo cosas como «te conoceré mañana» nos hicieron apostar que veríamos algún viaje al pasado. Nosotros nos equivocamos, pero toda esa palabrería quedó sin motivo alguno, casualidades de la galaxia. Predicción fallida.
  • El mensaje de «la alianza de vida sintética» será una prueba de carácter. Confiábamos que en realidad las formas de vida sintéticas trascendidas no serían una fuerza exterminadora, si no que la Admonición sería una prueba de carácter a ser pasada pidiendo el NO exterminio de la vida orgánica. Pues no, son maldad pura, y ya está. Predicción fallida.

En conclusión. Lo mejor que podemos decir de Star Trek Picard es que se ha construido un material de base muy interesante, pero cuyo desarrollo ha sido manifiestamente mejorable. Y es especialmente frustrante porque las ideas daban para mucho, muchísimo, pero nos quedamos con la impresión de que, especialmente contando con Sir Patrick como elemento central, han fichado a un equipo de chefs de la Guía Michelín para preparar comfort food. Como diría Nicole Watterson, «No estamos enfadados, sólo estamos decepcionados». Veremos si la siguiente temporada recupera el sentido de la maravilla y Picard vuelve a ser, una vez más, el capitán que recordábamos.

5 comentarios sobre “Para Picard el límite tenía que ser el cielo, no el fanservice

    1. ¡Muchas gracias por este comentario tan vulcano! Creemos que es importante analizar con rigor, para entender precisamente por qué algo no nos ha gustado. Si no, si nos quedamos en el “no me gusta” sin entender el porqué, ese puede ser el camino hacia el haterismo…

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  1. Totalme de acuerdo. Esperemos que esto haya sido sólo el aperitivo.
    Creo que de Riker comandando la flota se debe a que le han desterrado de su casa por quemar la pizza

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  2. Muy de acuerdo con toda la valoración de la serie. Yo me he quedado profundamente decepcionado por la ligereza con la que emplean ciertas cosas ya mostradas en las otras series, debidamente explicadas y que aquí simplemente emplean según necesidades del guion y chocando con lo ya visto y explicado en las anteriores series, lo cual banaliza completamente lo que usan. Y luego hay muchísimos troleos en los tráilers para con los fans. Los Borg son irrelevantes y carecen de sentido en la serie, aparte de diversas contradicciones con lo visto en Voyager sobre los Borg, los romulanos son completamente reducidos a ser los malos por que si, todo ello motivados por una leyenda que cuenta Narek al estilo Gandalf y un odio a los sintéticos no conocido hasta ahora, con todo lo que se podría explicar de los romulanos, que son la raza mas maltratada y desperdiciada de Star Trek. Los cameos, salvo los de Troi, por la cual sabemos algo más de lo que deparo el futuro al matrimonio y el de Riker por el tema nostálgico, son lamentables. Siete de Nueve juega un papel indiferente en la serie (además de que su aparición cuesta mucho, la muerte estúpida y sin consecuencias de Icheb), es reducida a una chica que da patadas pero pierde todo ese modo de actuar, de afrontar las situaciones, ese lado meticuloso y ese encanto a su manera que tenia. Hugh es recuperado para nada, no se explica donde ha estado, si realmente al fin ha descubierto quien es, si ha intentado volver a casa, simplemente aparece por que si, colaborando con los romulanos a desarmar a drones y siendo ahora no solo ciudadano de la Federación, si no director de la organización esa que hay en el cubo (Lo de llamarlo artefacto hace daño a los oidos), la cual desaparece igual que nos la presentan. Los personajes principales carecen carisma (los secundarios y villanos por descontado), son poco desarrollados a costar de que Picard tenga el máximo protagonismo, que por cierto, Jurati se va de rositas tras matar a un inocente y aquí no pasa nada, tampoco sabemos que pasa con Narek, tan tiste en su salida como en la serie en si. La trama Data nace de una forma en el primer capitulo y muere en el ultimo, durante el resto de la serie nada. Un hijo de Soong del que nadie sabe nada y del que no desarrollan ni explican nada, Lore y Lal desaparecidos cuando fueron vitales para la vida de Data cada uno a su manera. Yo sigo sin saber si Soji es un cylon, un ciborg, un androide o algo similar, que por cierto, Soong y Maddox hacen androides como bolsos y además aparentemente de distinta calidad, por que Soji parece Jason Bourne cuando se activa pero otros androides son tumbados por Narek y Elnor sin problemas, cuando a Data no le tumbaba ni Worf. La flota romulana es penosa, naves genéricas que hoy son romulanas pero que en año que viene puede reciclar y que sean Talarianas, no tienen ningún encanto (con lo bonitas que son las naves de Star Trek) y las de la Flota Estelar apareciendo al estilo “Discovery” como un enjabre, todas iguales, con un diseño feo, simple, en formación como si realmente solo hubiera dos naves físicamente el resto fuera reflejos de un espejo (Por favor, que DS9 con menos medios hacia unos despliegues de naves que eran una maravila) y las plantas esas del planeta, ni hablo. Y por cierto, la parte final, con Soji activando el aparato al mas puro estilo loki y creando una brecha de la que yo pensaba que saldrían os Chiaturi de Avengers. Que por cierto, la raza esa de la que hablan, son unos tentáculos al mas puro estilo criatura rara de Marvel, de esas que te puedes encontrar en Guardianes de la Galaxia. En fin, una serie sin cariño, algo que si hacían os Braga, Berman, Piller, Ira Steve etc, sin cuidar los detalles, sin emplear lo ya mostrado en el pasado de una forma correcta y creando inconcruencias. Como se suele decir….tiempos pasados fueron mejores

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