La tentación del canon: ¿Cómo evitar que la reutilización de conceptos empequeñezca un universo?

Días atrás leíamos la noticia de que la actriz Rosario Dawson participará en la segunda temporada de The Mandalorian, en el papel de Ahsoka Tano.  Conocemos a Ahsoka por la serie animada Star Wars: The Clone Wars, donde era una de las protagonistas, así como también por apariciones en la también animada Star Wars Rebels, sin contar múltiples productos licenciados allegados, como cómics, videojuegos, y similares.

Boceto conceptual

Esta noticia nos ha hecho pensar en algo que, a falta de mejor nombre, vamos a llamar «la tentación del canon», que podríamos definir como el riesgo que el recurso o reutilización de elementos preexistentes de un universo de ficción para la construcción de nuevas narraciones dentro de ese universo llegue a ser excesivo, en perjuicio de la calidad y la coherencia de la narrativa, y de la construcción de mundo. 

Lo llamamos «la tentación del canon» porque cuando hablamos de elementos preexistentes en un universo ficticio a menudo suena el término «el canon». Que si algo es canon, que si no lo es… La forma más simple de definir el concepto «canon» sería como aquellos elementos de un universo de ficción (historias, lugares, personajes, situaciones) que en las diversas obras de dicho universo de ficción se reconocen como que han existido y/o existen en él.

¿Dónde se traza la línea? ¿Es bueno o malo tirar del canon? No hay una respuesta simple y medible, porque contar historias es un arte y no una ciencia, pero creemos que hay una pregunta que puede servir de guía en caso de duda: «Usar X elemento pasado para la historia, ¿enriquece este universo de ficción, o lo hace más pequeño?» Lo consideramos una «tentación» porque en sí mismo el canon no es bueno ni malo, es la forma de aprovecharlo la que enriquece o perjudica la historia y el universo de ficción en cuestión.

Empequeñecer un universo significa que aunque estemos viendo una narración nueva (es decir, no es una continuación directa de episodios, libros, películas, etc.), la aparición de elementos de las obras anteriores cobra una importancia que perjudica por un lado la originalidad de la obra, o por otro la suspensión de la incredulidad. 

Esto se traduce en que van apareciendo de forma recurrente elementos pasados hasta hacernos formular preguntas como, por ejemplo, «¿Cómo de pequeña es la galaxia para que se hayan encontrado por casualidad a esos personajes que ya estaban relacionados con la trama?». Seguramente cuando eso ocurre el autor o autora tiene la sensación de contribuir a un universo de ficción mejor trabado al relacionar la nueva historia con las anteriores, pero a la práctica si acaban saliendo los mismos elementos una y otra vez el resultado es que el universo se vuelve pequeño.

Es evidente que la creación de nuevas obras dentro de un universo de ficción conlleva un enlace con las obras anteriores, ya que por algo están en el mismo universo. El matiz estaría en el equilibrio entre el uso de los elementos de las narraciones anteriores para crear contexto y ambientación (bien) y el uso para el contenido específico de la historia (riesgo). Otra prueba del algodón podría ser que si para entender y apreciar una historia tenemos que conocer con detalle un montón de elementos del canon, ahí alguien ha caído en la susodicha tentación.

Volviendo al inicio, la llegada de Ashoka Tano a The Mandalorian nos genera una sensación incierta, por los motivos expuestos, y quizás también porque desde la trilogía de precuelas y todo lo que ha venido detrás la «sobrecarga» de jedis ha eclipsado a menudo el desarrollo de otras facetas del universo de Star Wars que podría ser interesante conocer. 

Hasta el momento The Mandalorian ha gestionado muy bien ese delicado equilibrio del que hablábamos antes. Tomando un par de elementos «de fondo» del universo Star Wars como son los Mandalorianos y la raza de Yoda se ha construido un western espacial sólido, que explora esa ambientación unos años después de la caída del Imperio, recreándose en el ambiente y el estilo, sin, de momento, caer en la tentación del canon.

La incorporación de personajes conocidos, ¿Aportará algo nuevo que enriquezca la historia? ¿O llevará la serie a ser solo una pieza más en el enrevesado entramado de obras derivadas de la saga galáctica? Es pronto para emitir ningún veredicto todavía, y esperamos ver la 2a temporada de The Mandalorian para saber si Favreau, Filoni y compañía han podido evitar la tentación del canon. This is The Way.

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