Shadow in the Cloud: Pulp, gremlins del aire, y feminismo en la Segunda Guerra Mundial

El director de cine Nicholas Meyer sostiene la teoría de que el arte prospera con las restricciones; que el carecer del dinero o los recursos suficientes para llevar a cabo su proyecto obliga al artista a ser realmente imaginativo y creativo. Y por pura casualidad hemos descubierto un inesperado ejemplo del aforismo meyeriano en la producción neozelandesa Shadow in the Cloud, la película más reciente de la actriz Chloë Grace Moretz (Kick Ass, Kick Ass 2, Sombras Tenebrosas).

Shadow in the Cloud es una de esas extrañas películas de serie B que uno se sienta a ver con curiosidad por la premisa, pero sabiendo que probablemente va a envainarse una mediocridad en el mejor de los casos, y acaba saliendo gratamente sorprendido. Se trata de una película sencilla y de presupuesto claramente limitado, pero que aún así sirve como recordatorio de lo más importante: el poder de un buen guión.

El bombardero se llama The Fool’s Errand, no es un buen augurio…

El argumento de Shadow in the Cloud es simple: en 1943, a la oficial de vuelo Maude Garrett (Chloë Grace Moretz) se le encomienda el transporte de un paquete con documentos altamente confidenciales, para lo cual embarca como pasajera a un bombardero B-17 que va a realizar una misión de aprovisionamiento entre Auckland (Nueva Zelanda) y Samoa. Durante el vuelo, tendrá que enfrentarse a una presencia maligna que también ha subido al avión, mientras soporta la desconfianza y el escepticismo de la tripulación de la aeronave, así como el desdén al que la someten por ser mujer en un entorno de hombres.

Para hablar de esta película es inevitable referirse a uno de los episodios más célebres de La Dimensión Desconocida (The Twilight Zone): Pesadilla a 20.000 pies, que fue protagonizado en 1963 por un William Shatner pre-Star Trek, y que sería recreado en la película antológica de La Dimensión Desconocida producida en 1983 por Steven Spielberg. En ese capítulo, un pasajero de un vuelo comercial presenciaba cómo un «gremlin del aire» se movía a sus anchas por el ala del avión y causaba daños en los motores, pero siempre oculto a la vista del resto del pasaje, enfrentándose el protagonista a la incredulidad de la tripulación y demás compañeros de vuelo. Pues bien, Shadow in the Cloud vendría a ser Pesadilla a 20.000 pies ambientada en medio de la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial, con giros argumentales derivados de la misión confidencial de la protagonista, y un componente importante de denuncia de la discriminación y violencia por razón de género.

Si, esta escena pasa en la película…

Uno de los aspectos que más nos ha llamado la atención ha sido que más de la mitad de la película transcurre de la forma más minimalista- Al abordar el avión, la protagonista es alojada en la torreta ventral esférica, y de allí no se moverá en 42 de los 83 minutos que dura la cinta (contando 8 minutos de créditos). Así mismo, en esos 42 minutos solo vemos el interior de la torreta, la protagonista, lo que ella ve, y algunos planos exteriores, y con muy poca música. Toda la interacción con el resto de la tripulación del bombardero se lleva a cabo mediante el sistema de comunicación interno, y aún así la película consigue que nos hagamos una idea de la forma de ser de los distintos tripulantes del B-17 sin apenas verlos. Y no se hace pesado en absoluto, sino todo lo contrario; consigue mantener el interés y alimentar una tensión creciente. Esto es a lo que nos referimos cuando hablamos del poder de un buen guión; el saber aprovechar unos recursos mínimos para contarnos una historia interesante y que capture nuestra atención (ayudado, por supuesto, por la interpretación de Chloë Grace Moretz y la actuación de voz del resto del elenco).

Casi toda la acción de la película ocurre a bordo del bombardero.

Curiosamente, es a partir del momento en que la oficial Garrett abandona la torreta ventral que la película decae un poco al convertirse en una cinta de acción más convencional. Cabe decir que en la media hora final de metraje la tensión acumulada desemboca en lo que solo podemos calificar como pulp pasado de rosca, donde el enfrentamiento directo de la protagonista con el gremlin del aire, a ritmo de música synthwave, lleva a momentos de acción tan inverosímiles que dan la vuelta completa al marcador del ridículo hasta poder ser celebrados. Pero si uno se adentra en el género pulp, siempre es mejor pasarse de largo que quedarse corto (aunque quizás no sea para todo el mundo).

Shadow in the Cloud no pasará a la posteridad como un hito del género, pero resulta simpática, más entretenida de lo que uno esperaría (especialmente en su mitad inicial), y un sorprendente ejercicio cinematográfico que nos recuerda que para explicar una historia fantástica entretenida no hacen falta grandes producciones.

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