Picard: Lo bueno, lo no tan bueno, y lo que nos da miedo

Aviso previo: Comentaremos con spoilers varios, avisados están vds.

Llevamos ya unos cuantos episodios de Star Trek: Picard, y podemos empezar a valorar su desarrollo y su potencial. De momento y en términos generales la serie nos está sorprendiendo gratamente. A pesar de algunos vicios que nos han acercado momentáneamente a la zona de peligro (y la zona de peligro es, por supuesto, Discovery) la serie mantiene un ritmo narrativo adecuado, realiza una construcción de mundo interesante, y está generando una intriga y misterio por ahora estimulantes.

Nuestro favorito es Elnor, el Elfo Romulano

Pero antes de entrar en materia, permítannos el chascarrillo. Tal y como sospechábamos, la Federación tenía “replicantes”.  Antes del ataque a Marte la Federación (o al menos la Tierra, aunque a menudo se confunden) utilizaba androides como fuerza de trabajo, hasta que suponemos que los prohibieron por… ¿Hackeables?  De acuerdo, hago trampa, en Blade Runner los replicantes son a todos los efectos personas artificiales esclavas, mientras que aquí estamos hablando de androides aparentemente no sentientes, a diferencia de Data. Dicho esto, vamos a ver los principales elementos a destacar.

Lo bueno

  1. El ritmo:  Lo aplaudimos de nuevo. La serie mantiene el ritmo de narración pausado. Han tardado 5 capítulos a tener reunido el equipo humano y no humano para acompañar al almirante en su temeraria misión. Se toman su tiempo para desarrollar la trama, poner las pistas, dar un poco de espacio para conocer mejor a los personajes (todavía es pronto para hablar de desarrollo de estos).
  2. La construcción de mundo: Vinculado al ritmo pausado, ST: Picard se permite el lujo de hacer algo que en Star Trek siempre ha faltado un poco, y es desarrollar worldbuilding, para irlo soltando poco a poco. Es realmente interesante como se nos deja a entender que la catástrofe de la supernova que destruyó el corazón del Imperio Romulano provocó que al menos parte de su territorio se convirtiera en tierra de nadie, pasto de piratas, bandidos, y señores de la guerra, una especie de salvaje oeste del Cuadrante Alfa.
  3. Explorar aspectos no vistos en el Star Trek anterior: Porque no estamos siguiendo las aventuras de ningún grupo de rectos oficiales, porque vivimos una época más grim & gritty, o porque los guionistas están inspirados, la exploración que están haciendo de nuevos aspectos del universo Trek es como mínimo refrescante. ¿Monjas-guerreras romulanas enemigas del Tal Shiar? ¡Check! ¿Un planeta fuera de las leyes de la Federación donde todos los negocios turbios son posibles, y además tienen anuncios holográficos molones? ¡Check! ¿Una historia rollo heist movie a lo Ocean’s11? ¡Check! Hay que aplaudir que están consiguiendo que aspectos como estos no queden impostados o forzados.
  4. Decisiones de guión valientes: En particular las que refieren a Picard, los guionistas han querido romper el molde, pero lo han conseguido construir con lógica. Picard rompiendo con la Flota… Vinculado a ese worldbuilding y la evolución aislacionista de la Federación, y recíprocamente, la Flota rompiendo con Picard, el portazo en la cara que se lleva después de salir por la tele en prime time dejando a la Flota Estelar por los suelos y tener el descaro de al cabo de pocos días ir a pedir que le pongan una nave y tripulación para una misión alocada por su cara bonita. La otra decisión valiente la podríamos titular “All Good Things…”:  Parece que Picard padece una enfermedad terminal, elemento que subraya la dimensión crepuscular de la misión que va a emprender el almirante, un último servicio, una última ocasión para marcar la diferencia. Pero… la tentación narrativa de que encuentre alguna cura milagrosa será muy fuerte ¿Resistirán?
  5. La historia romulana: Lo más interesante por el momento, más que la trama de las gemelas hijas / clones positrónicos / vaya usted a saber de Data, es la operación que el Estado Libre Romulano (parece que el Imperio ya se acabó) tiene montada en un cubo Borg capturado y apartado del colectivo. Da mucha curiosidad el saber qué están haciendo allí y por qué. ¿Reciclando materiales cual chatarreros del espacio? ¿Intentando descubrir secretos tecnológicos? Un aplauso al capataz-supervisor romulano que le pone un poco de humor (negro) a su trabajo.

Lo no tan bueno

  1. El Zhat Vash y el odio a la inteligencia artificial: Aquí tenemos, más que un fallo, un elemento de worldbuilding no muy bien llevado. Resulta que los romulanos tenían un super-servicio secreto (¡de miles de años de antigüedad!) cuya misión es luchar contra… la vida artificial. ¿Los androides? ¿Somos los únicos a los que esto les rompe un poco la suspensión de la incredulidad? El motivo es que no viene a cuento con nada de lo que hemos visto hasta la fecha, y no tiene mucho sentido por sí mismo. Para que tenga sentido, esperamos que se nos revele que Rómulo pasó por una Guerra Cylon a lo Battlestar Galactica como mínimo, si no es una exageración difícil de digerir.
  2. El technobabble: Lo han contenido, pero algún exceso de tecnojerga se les escapa de vez en cuando… El peor momento fue cuando Picard y su ama de llaves romulana registraron los aposentos de la difunta Dhaj, y nos tragamos casi un minuto entero de tecnojerga (lo hemos cronometrado) sobre el “tiempovisor” de partículas que poseen los romulanos… para nada, porque encontraron lo que buscaban pirateando el iPhone de la pobre chica difunta.
  3. Las escenas de acción: Parece un mal endémico de las escenas de acción de Star Trek que, por muchos medios que le pongan y mucha coreografía espectacular que añadan, los malos siempre caen por docenas e incluso un señor que ya no está para liarse a puñetazos con la gente (como Picard) es capaz de zurrarles. Que te entren en casa varios agentes del Tial Shiar debería ser el equivalente a que Jason Bourne o John Wick venga a hacerte una visita, y en cambio parece que tengan la misma puntería que los soldados de asalto imperiales y caen como esbirros de “El Equipo A”. Pero bueno, parece que con la llegada de Elnor, el Elfo Romulano, esto haya mejorado un poco.

Lo peor que nos tememos

  1. Trama que apunta a La Gran Conspiración: Se han tomado su tiempo, van soltando detalles, pero parece que Picard está metiendo las narices en La Gran Conspiración alrededor de los androides (de momento girando en torno a las hijas de Data, veremos hasta donde llega), algo que involucra mucha gente: los romulanos, su mitología, el mencionado Zhat Vash, los infiltrados en la Flota, los Borg, la cábala conspirativa que según Raffi causó el ataque a Marte, Bruce Maddox, la doctora Agnes Jurati que también está en el ajo, y el sursum corda. ¿El problema? Han subido mucho la apuesta y muy rápido, para capturar la atención de la audiencia… Y será muy difícil cerrar la trama de esta Gran Conspiración sin que las revelaciones y la resolución acaben siendo decepcionantes. ¿Somos fatalistas? Posiblemente, y estaríamos encantados de equivocarnos. 
  2. Trama que apunta a viajes en el tiempo: Esto una corazonada, pero desde el momento en que la trama implica que Soji y Dhaj parecen tener un papel en la mitología romulana, y que Ramda, la romulana ex-borg le dice a Soji cosas como “te conoceré mañana”… Hay números para una trama de viaje en el tiempo. Además, son tan comunes en Star trek… ¿Por qué lo vemos como algo peligroso? Pues porque una trama de viaje en el tiempo tiene dos características: 1) Es muy tentadora de escribir y 2) Es muy difícil de escribir y resolver bien, especialmente cuanto más enrevesada se quiere hacer, y fácil que ocurra como en el punto anterior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s